jueves 8 de diciembre de 2011

EN CLAVE INTERNA


Durante mucho, demasiado tiempo, tuvimos muy claro que no podía haber libertad sin democracia. La democracia nos había de traer derechos, participación,... libertad. Y la democracia llegó, y nos trajo todo lo que esperábamos... Y se legalizaron los partidos políticos, que debían canalizar la participación política del pueblo, en quien residía la soberanía. Y lo hicieron. Y los partidos convocaron sus congresos constituyentes, fundacionales, de renovación... Y los partidos escogieron las personas que debían dirigir sus destinos.

Y aquí termina la historia.


Sin libertad no hay democracia. Y si no podemos discrepar, si no podemos pensar por nosotros mismos, no hay libertad. Y no hay democracia sin derechos. Y si nos tienen que decir lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que votar... no hay participación. Y sin participación no hay democracia. Y si la libertad y los derechos y la participación internas en los partidos son únicamente formales, si no son reales, la democracia interna en los partidos tampoco lo es.

Un partido no es más fuerte por tener una línea de pensamiento única. Un partido es más fuerte cuanto más abierto se muestra en el diálogo, en la discrepancia, cuanto más representa a la sociedad en que se ubica. De la discrepancia nacen las nuevas ideas, de la unanimidad la uniformidad. Si hacemos siempre lo mismo, si pensamos siempre lo mismo, obtendremos siempre el mismo resultado. Y una sociedad sólo evoluciona cuando es capaz de ver la realidad de forma distinta. Y un partido sólo evoluciona cuando es capaz de interpretar la sociedad de forma distinta.


Evolución es renovación. Renovación es cambio. El cambio es necesario. Los militantes lo reclaman. La sociedad lo reclama.


Y cambiar es hacer las cosas de manera diferente. Es interpretar las necesidades de la sociedad de forma diferente. Es establecer nuevas y diferentes formas de relación internas. Es explicar las cosas de forma diferente. Y no se producirá un cambio real si no se acepta la diferencia. Un partido moderno, desde luego de izquierdas, debe aceptar las diferentes sensibilidades que se manifiesten. Integración no es uniformidad. Integrar es aceptar la pluralidad, es reforzar los puntos comunes y aprovechar las discrepancias para aprender de ellas.


Tenemos una gran oportunidad para producir el cambio real, para evolucionar, para volver a conectar con la sociedad con la que nos hemos comprometido. Y no la podemos dejar pasar. 

EN CLAU INTERNA


Durant molt, massa temps, vam tenir molt clar que no podia haver llibertat sense democràcia. La democràcia ens havia de portar drets, participació,... llibertat. I la democràcia va arribar, i ens va portar tot allò que esperàvem... I es van legalitzar els partits polítics, que havien de canalitzar la participació política del poble, en qui residia la sobirania. I ho van fer. I els partits van convocar els seus congressos constituents, fundacionals, de renovació... I els partits van escollir les persones que havien de dirigir els seus destins.

I aquí acaba l’ història.

Sense llibertat no hi ha democràcia. I si no podem discrepar, si no podem pensar per nosaltres mateixos, no hi ha llibertat. I no hi ha democràcia sense drets. I si ens han de dir el que hem de fer, el que hem de votar... no hi ha participació. I sense participació no hi ha democràcia. I si la llibertat i els drets i la participació internes als partits son únicament formals, si no son reals, la democràcia interna als partits tampoc ho és.

Un partit no és més fort per tenir una línia de pensament única. Un partit és més fort com més obert es mostra al diàleg, a la discrepància, com més representa la societat en que s’ ubica. De la discrepància neixen les noves idees, de l’ unanimitat l’ uniformitat. Si fem sempre el mateix, si pensem sempre el mateix, obtindrem sempre el mateix resultat.  I una societat només evoluciona quan és capaç de veure la realitat de forma distinta. I un partit només evoluciona quan és capaç d’ interpretar la societat de forma distinta.

Evolució és renovació. Renovació és canvi. El canvi és necessari. Els militants el reclamen. La societat el reclama.

I canviar és fer les coses de manera diferent. És interpretar les necessitats de la societat de forma diferent. És establir noves i diferents formes de relació internes. És explicar les coses de forma diferent.  I no es produirà un canvi real si no s’ accepta la diferència. Un partit modern, no cal dir que d’ esquerres, ha d’ acceptar les diferents sensibilitats que es manifestin. Integració no és uniformitat. Integrar és acceptar la pluralitat, és reforçar els punts  comuns i aprofitar les discrepàncies per aprendre d’ elles. 

Tenim una gran oportunitat per produir el canvi real, per evolucionar, per tornar a connectar amb la societat amb la que ens hem compromès. I no la podem deixar passar.



domingo 4 de diciembre de 2011

SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS

Muy pocas veces tenemos la oportunidad de ver una escena como la que ha protagonizado la ministra italiana de trabajo, Elsa Fornero, al presentar las medidas que el Gobierno del que forma parte ha adoptado respecto el sistema de pensiones. Extraordinariamente afectada, ha intentado, sin éxito, explicar los recortes a los que se han visto abocados.

Situaciones parecidas, pero ni mucho menos aproximadas a ésta, las vivieron recientemente el Ministro de Minería de Chile en el derrumbe de San José explicando a periodistas y familiares la más que difícil situación en que se encontraba en aquel momento el rescate de los mineros atrapados, o la Ministra de Inclusión Social de Perú presentando un nuevo programa social que iniciaba un proceso de renovación en el país, o Rubalcaba recordando a las víctimas del terrorismo en su información sobre el anuncio de Eta de abandonar la violencia.

El de la Ministra Fornero es un acto de humanidad, desgraciadamente noticia, por extraordinario. Sin duda, es consciente de lo que representa para la población italiana la medida que está anunciando y es esperanzador comprobar que las personas sobre las que ha recaído la responsabilidad de decidir sobre nuestro futuro no sólo asumen su responsabilidad sino que la ejercen desde el compromiso con quienes han de sufrir las consecuencias más directas.

Italia sufrirá un significativo plan de ajuste en el que, a corto o medio plazo, nos encontraremos la mayor parte de países europeos. Ojalá todos los llamados a su ejecución lo hagan con el mismo sentido de responsabilidad.

Os dejo el link del vídeo:

La ministra de Trabajo italiana anuncia el recorte de las pensiones entre lágrimas

viernes 2 de diciembre de 2011

SI VIS PACEM, PARA BELLUM


Las primeras propuestas del  nuevo gobierno surgido del 20-N no tardarán en ver la luz. Algunas ya se pusieron de manifiesto durante la campaña e incluso en la precampaña, y no son nada halagüeñas: la negociación colectiva por empresa, negando la sectorial, lo que elimina cualquier oportunidad para los trabajadores de pequeñas y medianas empresas. Reforma del subsidio por desempleo, lo que en el lenguaje de la derecha no puede ser otra cosa que recorte de prestaciones. Reforma del sistema de pensiones, con la misma traducción que la anterior. Y reforma laboral.

Estos días se están poniendo sobre la mesa algunas de las premisas que la patronal pretende y que, si nadie lo evita, el gobierno apoyará: o hay acuerdo (es decir, o los sindicatos aceptan las propuestas de la patronal) o el gobierno gobernará (es decir, habrá decreto).

Y ¿cuáles son las pretensiones de la patronal? La principal, la flexibilización del mercado laboral, es decir, despidos más baratos, libre si puede ser. De los actuales 45 días por año trabajado, 20 en determinadas circunstancias, se plantean supuestos de 12 días. Según parece los empresarios de este país no pueden contratar no porque no haya crédito, no porque el consumo haya caído a mínimos… sino porque el despido es caro. Ahora resulta que la solución al desempleo es el despido libre, que para crear empleo hay que poder destruirlo libremente. “Que el empresario pierda el miedo a contratar” ha dicho la portavoz del PP.

Reforma laboral, con recortes históricos para los trabajadores en activo; reforma del sistema de protección del desempleo, con recortes para los trabajadores en paro; reforma del sistema de pensiones, con recortes para los trabajadores jubilados.

¿Y la sanidad? ¿Y la educación? ¿Y los derechos civiles?... ¿Servirá la crisis también como excusa para otros recortes? Lo veremos, desgraciadamente, muy pronto.

DEFENDER LA ALEGRÍA

Cardedeu: Estació cementiri

GIMNASIA RÍTMICA

PEPE RUBIANES (1ª Parte)

PEPE RUBIANES (2ª Parte)

PEPE RUBIANES (3ª Parte)